Comprender el desarrollo para acompañar mejor
Los niños desarrollan capacidades motoras, emocionales y cognitivas en etapas predecibles. Cuando entendés cómo y cuándo aparecen estas habilidades, podés identificar qué necesita cada niño para dar el siguiente paso.
Desarrollo Motor
Las habilidades motoras fundamentales (saltar, lanzar, equilibrarse) se desarrollan en secuencia. Cada una requiere control postural, coordinación y práctica. Un niño que todavía está construyendo su movimiento necesita que el adulto entienda en qué paso está.
Cuando falta alguna habilidad base, cada niño busca su manera de compensar. Entender qué prerequisito necesita es lo que permite ofrecer el contexto justo para avanzar.
Cuando evaluás movimiento, buscás qué prerequisitos faltan. Ahí sabés por dónde empezar.
Desarrollo Emocional
La autorregulación emocional se aprende en una relación: un adulto que permanece presente cuando el niño se desborda. Esto se llama corregulación. Un niño que todavía está aprendiendo a manejar emociones intensas necesita esa presencia estable.
Con el tiempo, cada niño internaliza esa calma externa. Cuando el ambiente es predecible y el adulto se mantiene regulado, el niño aprende estrategias cada vez más maduras para gestionar lo que siente.
El apego seguro es la condición para que un niño pueda explorar, equivocarse y volver. Con esa base, cada desafío se convierte en una oportunidad de crecimiento.
Desarrollo Cognitivo
La atención sostenida, la memoria de trabajo, la flexibilidad mental — son funciones ejecutivas que se desarrollan gradualmente y dependen de la maduración cerebral y del entorno.
Un niño de cinco años tiene una corteza prefrontal en plena construcción. Lo que sí funciona es crear condiciones para que estas habilidades se entrenen: rutinas predecibles, tareas breves, juego estructurado. Cada niño avanza a su propio ritmo.
Cuando un niño tiene dificultades para concentrarse, preguntate qué función ejecutiva está madurando. Ahí está el punto de partida.
Estos tres dominios se entrelazan
Un niño que todavía está construyendo el control de su cuerpo se frustra más rápido. Un niño emocionalmente desbordado tiene dificultades para atender. Las funciones ejecutivas en desarrollo limitan la planificación de movimiento complejo.
El adulto que entiende esto empieza a acompañar el sistema completo. En lugar de corregir comportamientos, facilitás desarrollo.
De la teoría al acompañamiento concreto
Si querés identificar qué necesita cada niño que acompañás, la consultoría y la evaluación funcional traducen esta teoría en un mapa concreto.


